C. de Elisa, 1, Usera, 28026 Madrid
NATO nació de una conversación entre dos cocineros en Londres. Furi —Ángel Francisco Pérez, salmantino, ex-Nobu— y Estefano se conocieron trabajando en restauración japonesa de alto nivel y volvieron a Madrid con una idea clara: abrir algo pequeño, honesto y sin concesiones al menú turístico. Eligieron Usera, el barrio chino de Madrid, y se instalaron en la esquina que ocupó durante décadas la panadería El Hornillo. El cartel del horno sigue colgado en el baño. Las paredes de ladrillo caravista y las mesas de madera no tienen historia de diseño, tienen historia a secas.
La carta no supera los diez pases y eso, en 2025, es una declaración de guerra contra el sistema de restauración industrial. Todo pasa por la robata, la parrilla de carbón japonesa que imprime una temperatura y un ahumado imposibles de fingir. Los fuera de carta cambian con la temporada y con lo que llega ese día. La anchoa es de L’Escala —con nombre y apellido—, los vinos son naturales con productores específicos y hay «vinos secretos» que no aparecen en carta pero que puedes pedir si sabes preguntar. La zamburiña con mantequilla noisette, trufa y soja es el plato que resume todo lo que el sitio quiere ser.
El problema de NATO, si es que hay alguno, es que Usera se está poniendo de moda y ellos son parte de esa historia. Time Out, Guía Repsol, El País Semanal y TikTok ya han pasado por aquí. El barrio sigue siendo Usera —con su mercado chino, sus fruterías y sus vecinos de toda la vida— pero la clientela del restaurante es mayoritariamente de fuera: foodies que cruzan Madrid para comer en un local de 30 cubiertos. La tensión entre autenticidad de concepto y captación de público es la misma que en otros sitios de esta guía, aunque aquí el producto aguanta el tirón mejor que nadie.