Gozá es un lugar real. Muy en la ola de todo lo que funciona últimamente en Madrid. Pero eso no le quita un ápice de energía madrileña. Guille y Salva te reciben con su sonrisa hipnótica, como venida de otro tiempo.
Fuimos sin reserva y pudimos acomodarnos en la pequeña barra de la derecha. El sitio no es muy grande así que mejor reservar. Platillos y vinos naturales contados con pasión y carisma.
Probamos los shitake con crema de coliflor tostada. Buenísimos. Nos recomendaron el Gozanahorias. Un plato del que nos hubiéramos comido cuatro sin pestañear. La cachapa con golpe de soplete muy rica. El asado negro muy rico también. Puedes salir a 20-40 euros por persona dependiendo de lo fuerte que le des al vino.